Las startups ya son una realidad (aunque incipiente) en América Latina

Pese a que California sigue siendo la cuna de las startups disruptivas a nivel mundial (en 2016, nueve de las 20 startups con mayor valoración de mercado se encuentran en California, entre ellas Uber, Airbnb y Pinterest – Fortune, 2016 -), hoy numerosos países cuentan con una cultura emprendedora en expansión. Y América Latina no se está quedando atrás. Los gobiernos, el sector privado y las universidades se activan para apoyar la creación de startups y confían cada vez más en su potencial transformador para las economías de la región.

Según AngelList, una base de datos utilizada por inversores que buscan información sobre startups para sus decisiones de inversión, Brasil es el país con el mayor número de startups en América Latina, seguido por México. México es el país donde los ecosistemas de startups están más distribuidos en el territorio con 32% de las startups en México DF, 10% en Guadalajara y 8% en Monterrey. Chile es el país con la mayor concentración territorial de startups, con el 80% de las mismas registradas en Santiago de Chile.

Las startups no florecen en un vacío, necesitan de mercados, instituciones y redes para su creación y expansión

Que la creación de nuevas empresas innovadoras sea un factor importante en el dinamismo innovador de un país es algo consensuado. Las startups rejuvenecen el tejido empresarial, incrementan la competencia para la innovación, introducen nuevos productos, servicios y modelos de negocio, crean nuevos mercados y ofrecen soluciones novedosas a problemas emergentes. Su creación y expansión dependen de múltiples factores, como son la existencia de una buena base científica, un entorno favorable a los negocios y un sector financiero disponible para invertir a mediano plazo en proyectos de alto riesgo.

¿Por qué y cómo pueden apoyar los gobiernos la creación de startups?

La experiencia internacional muestra que los gobiernos nacionales y locales, de la mano del sector privado, pueden jugar un papel importante en generar un entorno propicio al emprendimiento innovador. Las políticas públicas pueden fomentar a las startups de manera indirecta y directa.

Las acciones indirectas son fundamentales porque son las que actúan sobre el entorno socio-económico donde operan los startuppers. Las políticas indirectas incluyen las de ciencia, tecnología e innovación, las de educación, las de desarrollo productivo y las de infraestructura física y digital, entre otras.

Las políticas directas de fomento a las startups actúan para superar las barreras principales para la creación y el desarrollo de estas empresas y se dirigen tanto a las startups como a las instituciones intermediarias, las universidades y los actores del sistema financier.

Tomado de: STARTUP AMÉRICA LATINA 2016: CONSTRUYENDO UN FUTURO INNOVADOR

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